Miriam Ponsa

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Miriam Ponsa proviene de una familia con una antigua tradición textil que se remonta a principios de siglo XX. Sus colecciones están impregnadas de este espíritu industrial de tradición centenaria

El taller de Miriam Ponsa ocupa las instalaciones de la antigua fábrica Francesc Ponsa. “El ambiente que se respira en este lugar tiene algo mágico”, afirma. Desde este ‘santuario’, la diseñadora desarrolla una investigación constante, sin la cual no se puede entender la moda. Por eso, su trabajo es un ‘work in progress’ (trabajo en curso). La investigación que desarrolla es completamente libre, basada en su propia experiencia y en todo lo que le rodea.

El proyecto empezó en el año 2000 con la reforma de la antigua fábrica familiar, abandonada desde hacía 5 años. “La fábrica me recuerda mi infancia, la etapa en la que se adquieren las aficiones y se crea la personalidad”, recuerda Miriam Ponsa. Una década más tarde, sus piezas han paseado por las pasarelas y performances de todo el Estado, las combinaciones de las técnicas más modernas (como por ejemplo el drippling y el marbling aplicados al látex) con las reminiscencias de las disciplinas más antiguas (técnicas artesanas como la fabricación de canastas, la tapicería y la elaboración de tejidos con telar manual).

Pero hoy la marca Miriam Ponsa es mucho más que la creatividad de una diseñadora independiente. Es todo un equipo de personas que trabajan con los mismos objetivos y que gracias a su harmonía ayudan a crear este mundo con evocaciones tan personales y genuinas.

En el décimo aniversario de la firma, la pasarela Barcelona 080 otorgó a Miriam Ponsa el premio a la mejor colección otoño-invierno 2010-2011 para mujer. Este galardón se sumaba al que ya recibió la diseñadora en diciembre de 2007, el premio “Barcelona és Moda” a la mejor empresa emergente. El jurado del 080 volvió a reconocer el trabajo de Miriam Ponsa con el premio a la mejor colección otoño-invierno 2013-14 Transhumància y a la colección primavera-verano 2015 Dones Mula.